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Aprendiendo de Naamán (2 Reyes 5:1-14)

INTRODUCCIÓN:

La Biblia está llena de personajes que con toda seguridad, nunca pensaron que sus vidas y sus historias, servirían a millones de creyentes en todo el mundo y a lo largo de la historia de la humanidad como ejemplos a considerar en distintas situaciones. Una de estas vidas es la de Naamán, un general extranjero, del ejército de Siria que hasta el mismo Jesucristo usó en un momento determinado para enseñar a los judíos (Lucas 4:27). Vamos a considerar a continuación cuatro aspectos importantes que se narran en este capítulo.

EXPOSICIÓN:

  1. Su condición. A pesar de sus muchos y buenos logros, de todos sus honores y reconocimientos, este hombre tenía un problema oculto que no iba a quedar en secreto por mucho tiempo. De no haber tratado con él este hubiera acabado por destruirlo. ¿Te identificas? Dios va a tratar con ese problema que tienes y que tratas de ocultar bajo tu armadura. Las personas excepcionales son las que enfrentan su problema con responsabilidad. Para ocultarlo llevas tu coraza, pero cuando estás solo esa afección te martiriza. Aquí es donde debes aprender que Dios enseña las mejores lecciones de la vida en los valles de sombra y de muerte. Es ahí donde te postras y clamas a Dios: “No dejes que esto me destruya. Haz algo por el poder de tu Espíritu”
  2. Su problema. Es fácil creer a Dios en algo que él ya ha hecho antes, pero es mucho más difícil creer que Dios puede ayudarte en tu situación particular. No conoces a nadie que haya pasado por eso, sin embargo debes creer que Dios no necesita ningún precedente para realizar un milagro. Dios creó el universo de la nada y al día de hoy sigue dando vueltas a pesar del maltrato del hombre. Naamán era un gran hombre pero Dios quería que fuera todavía más grande. Dios quiere incrementar tu influencia quiere que dejes de ser una persona extraordinaria para convertirte en excepcional. Pero cuando eso ocurra ten cuidado con las palabras de admiración de los que te conocen, recuerda que no fue tu "status", sino tus rodillas lo que cambió tu situación.
  3. Su obediencia cuando Dios te de una dirección, no discutas ni la racionalices. El orgullo casi le cuesta la vida a Naamán. El tenía unas expectativas que Eliseo no cumplió y este general debido a su posición estuvo a punto de marcharse tal y como había venido. Menos mal que sus criados le hicieron cambiar de opinión. ¿Te suena? No dejes que tu reputación te sea un estorbo para la solución de tu problema. Todo lo que necesitas es ese tipo de fe estúpida a los ojos de los demás pero que hace que Dios intervenga aunque parece que el proceso no tiene sentido. Los milagros son para los obedientes, no para lo que se hacen ilusiones.
  4. Su oportunidad. Naamán tuvo el privilegio de tener entre sus sirvientes a una muchacha judía que ni siquiera conocemos su nombre. Todos necesitamos ayuda y Naamán aprovechó la oportunidad que se le brindaba. No importa la posición que tienen las personas con las que puedes relacionarte. Todas ellas necesitarán ayuda en algún momento determinado de su vida y quizá tú puedes ser el instrumento que Dios use para presentarle la solución que solo él puede dar. ¡Aprovecha tu oportunidad! La sanidad de Naamán se produjo porque alguien que conocía a Dios se dio cuenta del problema y supo llevarlo a Él.
CONCLUSIÓN:

De la misma manera que Dios usó a esta sirvienta, puede usarte a ti también. Recuerda que en el organigrama de Dios, Él te ha colocado en un lugar estratégico para desempeñar su plan. Todo el mundo necesita ser animado y tu puedes ser esa persona que hables la palabra de verdad y traigas la luz que se necesita en ese túnel por el que estén pasando. ¡Déjate guiar por el Espíritu Santo y verás milagros a tu alrededor!

Luciano Arévalo