Tu fuente de energía (Varios)
INTRODUCCIÓN:
El apóstol Pablo escribe a la iglesia de Filipos diciéndoles: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Fil. 4:13. Siglos antes David había declarado: “Dios es el que me ciñe de poder, y quien despeja mi camino” 2Sam. 22:33. Tanto Pablo como David nos enseñan que la fuente de nuestra energía es Dios, pero es la comunión con Dios lo que acciona el interruptor y hace que esa energía sea operativa. Si nos hiciéramos la pregunta sobre cual es el último propósito del hombre en la tierra, la respuesta sería Isaías 43:7 “Todos los llamados de mi nombre; a los que para gloria mía he creado, los formé y los hice”. El principal fin del hombre es glorificar a Dios y gozar de Él para siempre. ¿Cómo glorificas a Dios? Para glorificar a Dios tengo que ser transformado y parecerme cada día mucho más a Cristo.
EXPOSICIÓN:
Hay tres elementos básicos que caracterizan una vida de comunión con el Señor
1. La Palabra de Dios (2Timoteo 3:16-17) “¡Oh cuánto amo yo tu ley! ¡Todo el día es ella mi meditación!” Salmo 119:97 y otros muchos más.
2. La oración. Tenemos que recordar que hay oraciones que mueven la mano de Dios y otras no tienen ningún efecto. ¿Cuál es la diferencia? Lucas 18:10-14. el fariseo solo quería impresionar, en cambio el publicano trataba con Dios. Para que una oración sea eficaz, tiene que ser ferviente. Santiago 5:16
3. La obediencia. No hay comunión posible con un supervisor aparte de la obediencia a él y Jesucristo es con mucho nuestro Supervisor. Juan 14:21. Una vida de obediencia, es la mejor motivación que podemos mostrar a los que nos siguen
CONCLUSIÓN:
Estos tres elementos podemos ilustrarlos con una figura geométrica como el triángulo. El triángulo es la figura básica por excelencia. Todo el resto de figuras geométricas pueden descomponerse en triángulos, pero si a un triángulo le quitas uno de sus lados, ¿qué nos queda?, nos queda un ángulo, lo mismo ocurre en nuestra comunión con Dios, si llevamos a cabo estos tres elementos, nuestra comunión con Dios será excelente, pero si dejamos de hacer uno de ellos, nuestra comunión con Dios ya no podemos llamarlo eso, será otra cosa.
Pero aun tenemos algo más. Hay tres tipos de triángulos en función de sus lados o de sus ángulos. Así tenemos al triángulo equilátero, al isósceles y al escaleno, o al rectángulo, obtusángulo y acutángulo, respectivamente. En función de sus lados, el equilátero es el perfecto, ya que todos sus lados son iguales, sin embargo, el equilátero, tiene dos lados iguales y otro no, y el isósceles, todos sus lados son desiguales. Así ocurre también con nuestra comunión de Dios cuando estos tres elementos son iguales, estamos en la comunión perfecta, si son desiguales nuestra comunión es imperfecta, no importa que hagamos más énfasis en la palabra, la oración o la obediencia.
Por eso si queremos que nuestras pilas estén bien cargadas, haremos bien en procurar que estos tres elementos estén bien mezclados diariamente en nuestra vida, pues es la única garantía para que se cumpla el deseo de Dios expresado en Ezequiel 22:30 “Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé”.
Luciano Arévalo
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