LAS REACCIONES DE MICAL.
2 Samuel 6:16-23
La herida y el orgullo van de la mano y se defienden el uno al otro por eso es tan importante sanar las heridas cuanto antes y el orgullo nos lo impide. Séneca dijo: “Ningún viento es bueno para el que no sabe a donde va”. Salomón escribió: “El que al viento observa no sembrará y el que a las nubes mira no segará. (Eclesiastés 1:4)
Pero en ocasiones no somos conscientes del lugar donde estamos, espiritualmente hablando, y el peligro que corremos, y para poder llegar donde Dios nos quiere llevar, es indispensable examinar en que lugar nos encontramos.
Algunos de los impedimentos más comunes que tenemos para poder recibir el perdón y el amor de Dio, son las heridas emocionales. Estas lesiones a menudo hacen cicatrices que nos impiden confiar por completo en El y disfrutar de su gran amor de Padre, y por eso nuestras reacciones no son correctas, por que un herido no puede producir sanidad.
La Biblia ofrece muchos ejemplos de lesiones emocionales, y se refiere a ellas como espíritu “herido o quebrantado”. (Prov 15:13 y 18;14)
No haríamos bien en hablar de las reacciones de Mical, sin tratar de entender el porque de ellas. Y esto es valido para nosotras hoy. Mical creció en un ambiente cargado de fricción y conflictos. Su padre era un hombre impaciente, colérico, orgulloso, vengativo muy celoso, y desconsiderado.
Cada calificativo del carácter de Saúl lo sufrió Mical en los niveles mas altos, por que en un ataque asesino la ofreció como premio a su enemigo, pero ella amaba a David, por tanto las heridas del corazón de Mical no solo no cicatrizaron, sino que fueron mas abiertas y el dolor de esta princesa cada vez fue de mayor intensidad, porque ante otro de los ataques de ira de su poderoso padre y rey, su flamante esposo huyó dejando a la princesita con el corazón aun mas partido.
Varios años mas tarde volvió y la encontró casada con otro hombre y no dudo en reclamarla nuevamente. Y esta vez contra su voluntad y la de su nuevo esposo Paltiel. Mical fue arrancada de los brazos de un hombre para volver con David a la realeza, en esta ocasión a la fuerza. ( 2 Sam. 3:13-16 )
Cuando meditas en estas escrituras te surgen mil preguntas y otras tantas ¿Por qué?
Mical fue pasada de un hombre a otro como un peón de ajedrez. Es compresible que reaccionara contra David con ese resentimiento y legalismo en el momento culminante de la celebración de una victoria, sin duda estas reacciones eran la consecuencia de una herida ya infectada y convertida en odio.
Dios tenía un propósito y una posición para ella en el palacio real.
¿Qué fue lo que falló? ¿Cuál fue el impedimento esencial? Para que esta princesa por dos vías no disfrutara los valores y características del reino. ¿Sus heridas? ¿Amargura? ¿Resentimiento? ¿Miedo a su posición actual? ¿Inseguridad? No tuvo un buen modelo a seguir que la instruyera.
Estoy convencida que el impedimento ESENCIAL fue la falta de PERDON.
La medicina que podría haber traído sanidad a dicha herida era el perdón pero ella optó por no otorgarlo.
La esterilidad espiritual y física la afligieron toda la vida.
Hoy día hay muchas “ Micales” con varios grados de aflicción, pero Dios es Sanador.
Milagros García